“Lucho”... ¡se lanzó al agua!
“No estoy haciendo política por desprogramado, la hago con la posibilidad de ganar”
Por José Yepes Lema
Redacción Política
Con “Colombia sin hambre” quiere Repetir la hazaña de alimentar al pueblo.
Su programa lo hará sobre él mismo.
Este Lucho Garzón, ex alcalde de Bogotá, de filiación izquierdista, en un país que de corte Capitalista, acaba de renunciar al Polo Democrático, del que participó en su fundación, y se lanzó como candidato a la Presidencia de la República, por él y en la calle. Al renunciar a Polo, Lucho dejó entre sus buen balance no aceptar el aumento de la burocracia. Se retira cuando lo conocen como incorruptible, porque temió que el dinero del presupuesto de la Alcaldía terminara en los bolsillos equivocados. La plata la cuidó en extremo. Tiene una madre a quien adora y dos hijos, con una hoja de vida que ha demostrado que quiere a Colombia, no sólo desde el ambiente sindical, donde fue muy claro, y después como Acalde de Bogotá, donde terminó de amolar su ingenio y le colocó imaginación a una labor en la que hizo derroche de buen hacer. Esos son apenas pequeños atributos de una personalidad que hoy ocupa su gobierno desde la calle, que es donde se mira de frente a la gente, con sus necesidades y sus esperanzas. Desde la Alcaldía, Lucho Garzón se propuso un programa social de largo alcance. “A mi la vida me ha dado todo. Desde haber llegado al ejercicio de una alcaldía, de haber salido exitoso de esa alcaldía...”
“No parto de cero” Bueno, ¿y ahora qué?
“No partimos de cero, porque hicimos política social. Fuimos capaces de hacer ‘Bogotá sin hambre’. Ahora queremos hacer ‘Colombia sin hambre’: huertas caseras, agricultura urbana, red de tenderos, banco de alimentos, red de comedores comunitarios, y a eso le agregamos una política social en el que va incluido construir una red de hospitales, es una manera de generar crecimiento. Eso lo hicimos como en los casos del Hospital de Meissen, Hospital de Engativá, y aparte de eso, cincuenta nuevos colegios de buena calidad, de extraordinaria calidad, como el Liceo Nueva Granada, y 216 nuevos colegios que se remodelaron y que se reestructuraron, y a eso le agregamos toda la política alimentaria… vamos a jugar durísimo donde creímos que el presidente no ha sido capaz de solucionar los problemas. El tema de orden público.
“No partimos de cero, porque hicimos política social. Fuimos capaces de hacer ‘Bogotá sin hambre’. Ahora queremos hacer ‘Colombia sin hambre’: huertas caseras, agricultura urbana, red de tenderos, banco de alimentos, red de comedores comunitarios, y a eso le agregamos una política social en el que va incluido construir una red de hospitales, es una manera de generar crecimiento. Eso lo hicimos como en los casos del Hospital de Meissen, Hospital de Engativá, y aparte de eso, cincuenta nuevos colegios de buena calidad, de extraordinaria calidad, como el Liceo Nueva Granada, y 216 nuevos colegios que se remodelaron y que se reestructuraron, y a eso le agregamos toda la política alimentaria… vamos a jugar durísimo donde creímos que el presidente no ha sido capaz de solucionar los problemas. El tema de orden público.
¿Fuera del campo social, qué otro proyecto necesario se podrá apalancar?
“Tenemos que trabajar sobre otros tres nuevos temas: hacer política decente. Hoy la gente termina exonerando a criminales y mirando con odio a los políticos. La política tiene que recuperar su confianza y su credibilidad. En ese sentido hay que hacer una reforma política que no la va a hacer este Congreso de la República. En mi opinión la puede hacer una constituyente exclusiva. Es decir, financiación de campañas, qué tipo de Congreso, hacer la política que el común de la gente entienda que el político no es igual al de hoy. Segundo, a parte de la política social, la justicia, que no debe ser para los de ruana, lo que siempre fracasó en todos los intentos de la reforma a la justicia y me parece que ese tema pasa a ser de urgencia. Los colombianos tienen que reconciliarse porque la plata no puede ser a punta de guerra. Pero en eso se tiene que ser absolutamente claro. La única posibilidad es que haya una negociación con la guerrilla es primero, y segundo que el secuestro no debe ser un mecanismo de presión ante el ejercicio del trabajo político. Eso está totalmente abolido y tienen que renunciar y entregar todos los secuestrados que tienen; y tercero, renunciar a que la toma del poder pueda ser por la vía armada y que están dispuestos a la reforma. Mientras tanto no es posible sino mediante la concertación. Si eso se da así, es posible la concertación”.
“Tenemos que trabajar sobre otros tres nuevos temas: hacer política decente. Hoy la gente termina exonerando a criminales y mirando con odio a los políticos. La política tiene que recuperar su confianza y su credibilidad. En ese sentido hay que hacer una reforma política que no la va a hacer este Congreso de la República. En mi opinión la puede hacer una constituyente exclusiva. Es decir, financiación de campañas, qué tipo de Congreso, hacer la política que el común de la gente entienda que el político no es igual al de hoy. Segundo, a parte de la política social, la justicia, que no debe ser para los de ruana, lo que siempre fracasó en todos los intentos de la reforma a la justicia y me parece que ese tema pasa a ser de urgencia. Los colombianos tienen que reconciliarse porque la plata no puede ser a punta de guerra. Pero en eso se tiene que ser absolutamente claro. La única posibilidad es que haya una negociación con la guerrilla es primero, y segundo que el secuestro no debe ser un mecanismo de presión ante el ejercicio del trabajo político. Eso está totalmente abolido y tienen que renunciar y entregar todos los secuestrados que tienen; y tercero, renunciar a que la toma del poder pueda ser por la vía armada y que están dispuestos a la reforma. Mientras tanto no es posible sino mediante la concertación. Si eso se da así, es posible la concertación”.
“Seguridad sin adjetivos”
Pero los colombianos lo que han sentido exclusivamente es la seguridad democrática y no se piensa diariamente sino en eso. Entonces, ¿cuál es la alternativa de Lucho?,
¿Sigue con la seguridad democrática, la modifica?, ¿Cuál es su plataforma…?
“Yo quiero una seguridad sin adjetivos. La seguridad es una responsabilidad del Estado para combatir la ilegalidad. Yo pienso que al presidente Uribe hay que reconocerle la reducción de actos de terrorismo, la reducción de homicidios y todo lo que ha significado la reducción de la extorsión. Pero el Presidente debe defender una seguridad democrática y vender una seguridad, también, con reducción de los derechos humanos. El tema del Das y el tema de los falsos positivos, porque son crímenes de lesa humanidad, fueron bautizados frente al dolor que ha padecido mucha gente, y al mismo tiempo usted no puede hacer una política de seguridad solamente entre gente policial y militar, sino una política social. Eso es lo diferente”.
Pero los colombianos lo que han sentido exclusivamente es la seguridad democrática y no se piensa diariamente sino en eso. Entonces, ¿cuál es la alternativa de Lucho?,
¿Sigue con la seguridad democrática, la modifica?, ¿Cuál es su plataforma…?
“Yo quiero una seguridad sin adjetivos. La seguridad es una responsabilidad del Estado para combatir la ilegalidad. Yo pienso que al presidente Uribe hay que reconocerle la reducción de actos de terrorismo, la reducción de homicidios y todo lo que ha significado la reducción de la extorsión. Pero el Presidente debe defender una seguridad democrática y vender una seguridad, también, con reducción de los derechos humanos. El tema del Das y el tema de los falsos positivos, porque son crímenes de lesa humanidad, fueron bautizados frente al dolor que ha padecido mucha gente, y al mismo tiempo usted no puede hacer una política de seguridad solamente entre gente policial y militar, sino una política social. Eso es lo diferente”.
Una reforma a fondo -¿Habría una reforma a fondo…?
“Las reformas a fondo la haríamos desde el punto de vista de la reforma política, frente a las Farc o a cualquier actor ilegal, que como quedó planteado y frente a la política social es darle continuidad a lo que hicimos en Bogotá, colocarlo en el ejercicio nacional. Aquí se demostró que miramos todos los indicadores de pobreza e indigencia y eso es lo que vamos a hacer, lo que el gobierno debe hacer”.
¿Sin ir a una constituyente?
“Yo lo dudo. Sólo con la reforma política. Pero el resto no lo veo, porque en últimas esto sería para reformar completamente la Constitución. Yo lo que veo es que hay que hacer una reforma de tal manera que regresemos al escenario de 1991, porque tanta reforma ha terminado apareciendo que la Constitución de 1919 ya no es la que existe sino la del 86”.
¿Cómo ve esta reforma política que se está manejando en el Congreso?
“Menos de lo mismo. Peor de lo mismo. Está hecha a imagen y semejanza de que se reproduzcan los mismos vicios o peores vicios. Pienso que en este momento el transfuguismo es ni más ni menos que una cosa delincuencial en donde a la gente se le dice: ‘le seduzco, a cambio de…’, la propuesta, todo lo que significa, a la gente que ha sido detenida o está por detener, que no pierde su curul o no tiene una sanción política y otra cosa es la financiación de campañas, que con vito preferente no tiene ningún sentido que exista y otras cosas que tienen que ver con una reformulación cierta del Congreso, que tiene que volver a circunscripciones mixtas que permitan que haya departamentos que se quedan sin Senado, tengan la posibilidad siempre de actuar y haya una mayor visibilidad del elector frente a ellos”.
Respaldo político
¿No requiere el respaldo de un partido?
“Siempre he sido colectivo. Pero voy a decir esto: yo fui víctima, cuando pertenecí a Polo, de la violencia intrafamiliar del Polo. Me aguanté todo. Y en este momento lo que uno dice es: yo prefiero estar bien separado que mal casado. Y voy rumbo a una convergencia. Y hay una convergencia que puede ser muy grande. Yo me aguanté todo. Pero lo que ya no me aguanté fue lo que el Polo Democrático haya dicho que ya no es posible una convergencia.
Archivo El Espacio
“Las reformas a fondo la haríamos desde el punto de vista de la reforma política, frente a las Farc o a cualquier actor ilegal, que como quedó planteado y frente a la política social es darle continuidad a lo que hicimos en Bogotá, colocarlo en el ejercicio nacional. Aquí se demostró que miramos todos los indicadores de pobreza e indigencia y eso es lo que vamos a hacer, lo que el gobierno debe hacer”.
¿Sin ir a una constituyente?
“Yo lo dudo. Sólo con la reforma política. Pero el resto no lo veo, porque en últimas esto sería para reformar completamente la Constitución. Yo lo que veo es que hay que hacer una reforma de tal manera que regresemos al escenario de 1991, porque tanta reforma ha terminado apareciendo que la Constitución de 1919 ya no es la que existe sino la del 86”.
¿Cómo ve esta reforma política que se está manejando en el Congreso?
“Menos de lo mismo. Peor de lo mismo. Está hecha a imagen y semejanza de que se reproduzcan los mismos vicios o peores vicios. Pienso que en este momento el transfuguismo es ni más ni menos que una cosa delincuencial en donde a la gente se le dice: ‘le seduzco, a cambio de…’, la propuesta, todo lo que significa, a la gente que ha sido detenida o está por detener, que no pierde su curul o no tiene una sanción política y otra cosa es la financiación de campañas, que con vito preferente no tiene ningún sentido que exista y otras cosas que tienen que ver con una reformulación cierta del Congreso, que tiene que volver a circunscripciones mixtas que permitan que haya departamentos que se quedan sin Senado, tengan la posibilidad siempre de actuar y haya una mayor visibilidad del elector frente a ellos”.
Respaldo político
¿No requiere el respaldo de un partido?
“Siempre he sido colectivo. Pero voy a decir esto: yo fui víctima, cuando pertenecí a Polo, de la violencia intrafamiliar del Polo. Me aguanté todo. Y en este momento lo que uno dice es: yo prefiero estar bien separado que mal casado. Y voy rumbo a una convergencia. Y hay una convergencia que puede ser muy grande. Yo me aguanté todo. Pero lo que ya no me aguanté fue lo que el Polo Democrático haya dicho que ya no es posible una convergencia.
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